Hablando de

Caza
Menor

Trucos, mañas, consejos y anécdotas sobre el deporte de la caza

¿Qué perro es el mejor?

Como habéis podido comprobar, a todas las cuestiones anteriores he podido contestar, más o menos, pero hemos topado con una que "tiene mandanga"...

¿Y qué os puedo decir yo de los perros?
Por supuesto, no penséis que os voy a largar, aquí y ahora, una disertación sobre todos los tipos de razas de perros de caza que existen y sus características... ¡Ni muchísimo menos! Sobre perros hay infinidad de textos, todos muy interesantes, "sabios" y completos, pero, una cosa son los libros, y otra muy distinta la REALIDAD.

He visto perros preciosos que "no valían un duro" y "perros pulgosos" que eran verdaderos maestros. He tenido de todo.
Mi última perra era una perra callejera, lo que se dice un auténtico "chucho".
La trajo mi hijo Leo diciendo que la iban a matar porque nadie la quería. Tanto me insistió, que le dejé que la pusiera en el patio con las otras dos que había por aquél entonces. La perra era, como decimos por aquí, "ma fea qu'un doló". Tendría un par de meses. Desde el primer día me gustó. No había perro que se le acercara mientras comía. Les gruñía a todos, e incluso se revolvía a morderles. Era simpática y muy cariñosa, ¡enormemente cariñosa!
Al poco tiempo de tenerla, y cuando calculé que podría ser capaz de andar por el campo, sin tener que cogerla en brazos cada dos por tres, salí con ella a unos terrenos cercanos, "a ver que tal se portaba"... ¡Vaya un genio! ¡No había quien la parara! Tropezaba, se caía, rodaba cuesta abajo, pero seguía, seguía y seguía detrás mía sin quejarse lo mas mínimo y eso que yo, "aposta", la conducía hacia lugares de los más complicados que veía. Con tres o cuatro meses decidí llevarla a la reserva...

La reserva era, y es, una zona de terreno donde no se caza y está prohibido, terminantemente, entrar con perros. Lo reconozco, está mal, pero esa perra tenía que ver cuanto antes "bichos de campo" y yo estaba deseoso de ver lo que haría cuando se le cruzase el primer conejo... Entré en la zona, en mi coche, al atardecer, que es cuando todos los conejos están fuera de sus madrigueras. La perrilla iba sentada a los pies del asiento de al lado. Al llegar a un buen lugar paré el motor, esperé un poco y, sin hacer ruido, abrí la puerta para que saliera la perra. Cuatro pasos, y un conejo que se le cruza... ¡Madre mía la que formó la dichosa perra! ¡Aquello no era una perra...Aquello era un camicaze! Volví diez o doce veces más a ese mismo lugar y siempre igual. Era digno de ver el "follón" que formaba esa chispa de cachorro de perra en aquellos montes. Creció y se hizo una de las mejores perras que he tenido. Con diez años enfermó de hepatitis. Tuve que matarla...

He matado muchos perros en mi vida. Perros enfermos, perros que no valían. Fue la primera vez que lloré al matar un perro...

Tenemos veterinario en nuestro pueblo, pero nunca he querido llevar a mis perros enfermos a que les "ayude a morir" un veterinario. Es mi responsabilidad. Se pasa mal, pero, aunque la muerte siempre es fea, es una muerte mucho mas digna para un perro, la de morir en el campo, súbitamente, sin saberlo, sin siquiera podérselo esperar, oliendo a hierba, a romero y a tomillo, que en una clínica veterinaria entre estertores causados por una inyección.
Respeto y valoro a los veterinarios, pero por ahí no paso... Hay que tener valor para matar a tu propio perro cuando sea preciso. Si pensamos que se merece la mejor muerte, y con la que menos sufra, no tenemos más remedio que hacerlo nosotros mismos de un disparo...

Por si alguien se ha quedado quejoso de mi poco respeto hacia las normas, al llevar a mi perra a la reserva del coto, le diré, para su tranquilidad, que me multaron por entrar en la reserva con la perra, pero vaya... ¡Valió la pena!...

"El Yescaso", guarda del coto por aquel entonces, se me acercó para denunciarme y, al ver cómo actuaba la perrilla, se quedó sentado conmigo viendo los conejos que echaba fuera de las junqueras. Las junqueras son la "prueba de fuego" para un perro. Perro que echa conejos de unas junqueras espesas, te los echará de todas partes. Me hizo gracia la escena porque, después de ver el "espectáculo" que montó mi perra, casi, casi, me pide disculpas por denunciarme...¡Lo pasó tan bien!

Esta fue una de mis grandes perras, digo perras porque nunca he tenido machos. Las perras son distintas a los machos. Son más cariñosas, más nobles, más inteligentes y aprenden antes. Además, huelen menos.

La otra gran perra que tuve también se llamaba MANCHA. Esa también fue una "fuera de serie". Si cazaba las junqueras y el monte lo hacía como los podencos, y si cazaba en rastrojos y tierra de calma parecía un perro de muestra. Era... No sé lo que era... Una mezcla rara. Posiblemente, pachón con podenco o cualquier otra mezcla curiosa. Era lo que llamamos por Andalucía una "garabita" (una mezcla de "algo").
Se crió en un coto privado, campando a sus anchas día y noche por aquellos montes. Su dueño, Francisco, vigilante de ese coto, me la regaló porque eran continuas las quejas de los dueños de la finca debido a que, la dichosa perra, traía todos los días dos o tres conejos a la puerta del cortijo. La ataban, se soltaba, y vuelta a empezar. Se convirtió en un verdadero problema para su dueño, así que, como no quería dársela, ni vendérsela, a ninguno de los "señoritos" que cazaban en ese coto, y que no paraban de ofrecerle dinero por ella, agradecido a un favor que le hice en una ocasión, y que el valoró mucho más de lo que en realidad fue, me la regaló. Esa perra me "enseñó a cazar" y me ayudó a ser "un buen cazador".

Todos los perros cazan, y todos los perros sirven para cazar, lo que hace falta es enseñarlos y darles la oportunidad de cazar. Me explico:

Normalmente, buscamos un perro, lo criamos, lo vacunamos y lo tratamos lo mejor que podemos, pensando o, mejor, creyendo, que cuando llegue el momento de sacarlo al campo, éste, el perro, empezará a cazar por propio instinto porque "para eso lo hemos criado" ¡Pues anda que no está equivocado quien así piense!
He afirmado más arriba que "todos los perros cazan y sirven para cazar", pero eso no quiere decir que "todos los perros cacen" que es muy distinto...
El perro tiene que APRENDER A CAZAR.

Pero oiga, ¿No me irá usted a decir que hay que enseñar a cazar a un perro?... Pues sí. Así es. Hay que enseñarlo y, sobre todo, hay que "darle la OPORTUNIDAD de que aprenda y desarrolle sus instintos" (como más arriba he contado que hice con mi perra....)
Como comprenderéis, un perro que esté perfectamente cuidado pero que se pase el día en un patio de una casa o, peor aún, en un piso, sabe tanto de caza como yo de electrónica, es decir, NADA.
Un perro que sólo salga al campo cuando levanten la veda, y el resto del tiempo se lo pase en un patio, tardará como mínimo tres o cuatro años en hacerse, y si es que se hace...

Los perros tienen que estar en contacto con el campo desde que son cachorros, vaya, desde que pueden andar por el campo, y "tomar contacto" con la caza lo antes posible.
Verdaderamente, los que vivimos en pueblos jugamos con ventaja y lo tenemos mas fácil que los de la ciudad pero, de todas formas, también en las ciudades hay parques donde poder entrenar y enseñar a nuestros perros.

La obediencia es lo primero. Un perro que se alargue y cace lejos de su amo para lo único que sirve es para espantar la caza.
Siempre recuerdo al Secretario de nuestro Ayuntamiento: Todo el día corriendo por el campo, pegando voces y llamando a "CAMPEÓN", su perro, que, por lo visto era bueno, pero que "cazaba sólo" sin acordarse de su dueño que es para quién debía de cazar... Un perro así, sólo sirve para "ponerte de los nervios"...

Es muy interesante que desde cachorrillo juegue y busque un "guisopo" hecho con piel de conejo o liebre de campo. También que pueda morder o correr detrás de alguno. No es la primera vez que he comprado conejos, e incluso liebres, DE CAMPO, para que mis cachorros se entrenaran con ellos. Lo que nunca se debe hacer es ofrecerle animales de granja, sean del tipo que sean. El primer "contacto" debe ser con "lo natural". Los de granja huelen de forma distinta a los del campo. Una codorniz de campo da gusto olerla, una de granja huele (con perdón) a "mierda de codorniz" de granja, es decir, a una mezcla de excremento y pienso compuesto. Es muy distinto.

Si en verdad tenéis dificultad para poder criar y educar a vuestro perro, lo mejor es que compréis alguno que os puedan vender en los pueblos de alrededor, una vez que lo hayáis visto "trabajando en el campo". Os ahorrareis tiempo, disgustos y dinero. Ahora bien, lo último que yo haría es acudir a una de esas "perreras especializadas". Suelen vender unas "castañas" de muchísimo cuidado y además muy caros. Esos perros que, normalmente se compran de cachorros, presentan los mismos problemas que los otros, pues hay que enseñarlos exactamente igual con los mismos inconvenientes y dificultades. No por ser de perreras salen cazando así, por las buenas...

Mis amigos Rafael y Cristobal siempre han comprado perros garantizados por perreras... Nunca han tenido un perro que "valiese un duro", habiéndoles costado sin embargo muchos duros... Se me entiende ¿Verdad?...
Sin embargo, Manolo, el municipal, tiene una jauría de perros, cada uno "hijo de su madre y de quién sabe qué padre", que son maravillosos. De tener que comprar un perro, siempre antes a Manolo que a unas perreras...

Tuve, en una ocasión, una perra extraordinaria (según sus papeles...) Era una gran pointer. Me la regaló un amigo a quien parecía sobrarle el dinero... Su estampa preciosa: blanca con manchas marrones. Padres importados de Inglaterra. ¡Vaya, una figura! La crié con toda la ilusión del mundo.
Me regalaron unas veinte codornices de una granja especial, donde se criaban sueltas, como si estuvieran en la propia naturaleza. Volaban fuertes y parecían enteramente codornices de campo.
Recorté las alas a unas cuantas y estuve durante un tiempo enseñando a mi fabulosa perra en la "LAGUNA GRANDE".
Escondía unas cuantas codornices, y la perra me las buscaba. Era precioso ver cómo se "quedaba de muestra" durante largo rato y, a mi orden, entraba y las cogía.
Me las traía vivas, no en balde los pointers tienen un pedazo de boca donde les cabe, no sólo una codorniz, sino una perdiz entera y algo más.
Cuando estimé que habíamos "ensayado" lo suficiente, decidí llevar la escopeta y matarle algunas...
"Sembré" una zona con media docena de codornices y empecé a cazar con la perra. De las seis codornices que solté pude cobrar tan sólo una: la primera.
La perra llegó a ésta primera codorniz y, como siempre, se quedó señalando donde estaba con una de esas paradas que sólo los pointers saben hacer... Inmóvil, temblorosa, rabo tieso almidonado, mirando fijo hacia donde se suponía que estaba aplastada la codorniz. La estampa era de fotografía. Di la orden de entrar y la perra, obediente como siempre, rompió la muestra y entró a por ella... Pero esta vez el bicho, que tenía alas, echó a volar... Me encaré, y al disparo cayó la codorniz muerta. Giré la cabeza para ordenar a mi perra que fuera a cobrarla y... ¿Dónde está la perra? ¡Había desaparecido! Al rato largo de llamarla asomó por entre unos cañaverales, temblando como un flan y con una cara aterrorizada. ¡Vaya un alma de perra!
Durante todo un año intenté de todas las maneras posibles que se acostumbrara a los tiros. Nada. Imposible. No hubo forma. Llegó al punto en que, tan sólo con ver sacar la escopeta de la funda, echaba a correr. Terminé regalándola.
Por supuesto, nunca más volví a tener una perra "DE RAZA". Seguí con mis "garabitos" que son vivos, listos, y enormemente cariñosos.

No puedo dejar pasar este capítulo sin tocar una cuestión relacionada con los perros: su comida.
¿Qué debe comer un perro? DE TODO. Dadles de comer de lo mismo que comáis vosotros. De todo. Potajes, sopa, puré, patatas, etc. etc. Lo mismo, mezclado con el pan que sobre del día, y ya veréis como se crían perfectamente bien. "Piensos no. Gracias". Estos, los piensos deben utilizarse en caso de emergencia, o para perros de ciudad que vivan en pisos y cuyas heces nos interese que sean compactas y duras y no blandas. Sobre todo, NUNCA de esas latas de comida preparada para perros. ¡Ah! ¡Se me olvidaba!... Los huesos de pollo los echáis a la basura, al perro no. ¿Vale?

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