Hablando de

Caza
Menor

Trucos, mañas, consejos y anécdotas sobre el deporte de la caza

El silencio

Habéis ido al campo, ¿verdad?
¿Habéis comprobado los ruidos que se oyen?
Pues ese mismo ruido es el que tenemos que hacer nosotros cuando vamos cazando... NINGUNO.

No logro entender por qué, cuando se va de caza, hay que ir hablando a voces, chillándole a los perros, pegando chiflidos y formando una barahúnda de padre y muy señor mío. No lo entiendo, la verdad, no lo entiendo.

El campo es silencioso, calmo, sin estruendos, sin ruidos.
Cuando vamos al campo, si vamos a cazar, tenemos que ir en esas mismas condiciones. Todos los gritos, voces, y silbidos que demos solo actuarán en NUESTRA CONTRA porque estaremos "delatando" donde estamos y por donde vamos, es decir, estaremos haciéndoles un favor a nuestras posibles presas y echando piedras a nuestro propio tejado. La gran mayoría de las veces unos gestos y unos silbidos suaves, son más que suficientes para comunicarnos.

Mi amigo Juan y yo llevamos cazando juntos cerca de treinta años. Nos llevamos fabulosamente bien, y nos entendemos mejor aún en el campo. Cuando vamos cazando, nadie puede saber por donde vamos a no ser que nos vea. Nadie nos oye porque, sencillamente, no damos voces. Nuestros perros están acostumbrados a un pequeño chasquido de la lengua contra el paladar, a un corto siseo.
Si nos tenemos que avisar, lo hacemos silbándonos suavemente, o con un gesto, señalando lo que queremos comunicar. No es necesario ir formando un "CHOU" (show) de voces, gritos y silbidos.
El SILENCIO es un excelente colaborador del cazador (yo diría que el mejor): ¡No lo olvidéis nunca! Volveremos sobre esta cuestión cuando hablemos de la caza de las distintas especies.

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