Hablando de

Caza
Menor

Trucos, mañas, consejos y anécdotas sobre el deporte de la caza

Caza del zorzal

Es una de las especies "de paso" que nos pueden entretener a condición de "eso": De que "pasen"...
Su caza es idéntica a la de la tórtola: un puesto bien camuflado y cartuchos de plomo número nueve, o, mejor, del diez...
No es un tiro fácil, ni muchísimo menos. Hay que tener buenas "apuntaeras" y luego, buena vista y retención del lugar donde han caído para poder cobrarlos. Os aconsejo que, cada cinco o seis, os levantéis a recogerlos pues podéis perder las referencias de donde han caído.

Las mejores horas también coinciden con las de la tórtola, es decir, mañanas y tardes, pero cualquier momento puede ser bueno para, andando por los olivares, tirar unos cuantos y pasar un rato muy divertido. Lógicamente, en los olivares es IMPOSIBLE cazar cuando coincida con la recogida de aceituna, por ello, debemos estar muy atentos por si hay partidas de aceituneros por donde vayamos.

El zorzal se pasa el día en los olivares y, al atardecer vuela hacia el monte bajo donde pasará la noche. De esto se deduce que el mejor lugar para esperarlos es en las entradas del monte y frente a los olivares, pues de ellos saldrán en dirección al monte.
En la caza del zorzal hay que tener en cuenta algo importante: EL VIENTO.
Un viento a favor o en contra, nos puede "echar por alto" una tarde de paso. Me explico:
Al zorzal le gusta volar "cara al viento". Si el viento sopla del monte al olivar, el paso está garantizado, pero si es al revés, el paso será muy distinto, porque el zorzal quedará en el olivar y no volará hacia el monte. Es por tanto muy importante comprobar si al lugar al que vamos hay "viento a favor o en contra".
Mi amigo Juan que mantiene la teoría de la "inteligencia" de los animales, me explicó que el motivo de que los zorzales "no entren al monte" cuando sopla el viento es porque, con viento, el monte es mucho más inseguro para ellos, ya que con el continuo roce y vaivén de las matas no pueden oír, ni percibir si se acerca algún posible enemigo. Podría ser que llevara razón pero no, porque cuando el viento lo tienen de cara sí que entran al monte, y, las matas se mueven tanto con levante como con poniente... El problema es que el viento, al no ser de cara, molesta mucho a un ave que vuela y, en este caso, vuelan hacia otro monte bajo o junquera que haya por los alrededores abandonando el acostumbrado camino.

Otra forma de cazar zorzales, divertida, entretenida y productiva es con "costillas", es decir, con trampas. Para esto es necesario contar con un buen número de trampas con las que cubrir varias "calles" de un olivar, y, por supuesto, con un buen número de "alúas", (hormigas con alas) o de cualquier otro insecto que los atraiga, como puede ser el "oro vivo", que son unos gusanillos pequeños de color dorado que gusta a todos los pajarillos).
Las trampas se ponen, enterradas, al pié de los olivos, que es, como hemos dicho, el lugar donde los zorzales pasan, prácticamente todo el día.
Un detalle muy importante es que siempre pongamos la trampa "mirando al olivo" y que, por la parte de atrás, pongamos una piedra de tamaño mediano que sirva de "pared" para que el zorzal no tenga más remedio que "entrar" por delante, es decir, por donde salta la trampa, ya que, si lo hace al revés, la trampa saltará, pero no lo cogerá.
El único inconveniente que tiene esta modalidad de caza con "costillas" es que está prohibida y, "si te pillan", te van a costar bastante caros los pocos o muchos zorzales que cojas. La última vez que leí algo sobre las sanciones, el zorzal estaba a sesenta euros la pieza...¿No está mal, verdad?
El segundo inconveniente es que, a la trampa, pueden entrar todo tipo de pajarillos.

Recuerdo que la primera vez que fui de zorzales fue a una finca de un buen amigo nuestro. Era un paso curioso. Duraba veinte o treinta minutos, no más, pero en ese tiempo pasaba por ahí todo un ejército de zorzales. ¡Nunca he visto tanto zorzal junto! Pues bien, hablando de lo difícil del tiro, aquel día creo que disparé como mínimo dos cajas de cartuchos y pude echar abajo tan solo tres pajarillos.¡Todo un éxito! Poco a poco le fui cogiendo el truco a ese disparo, hasta que logré muy buenas perchas, pues llegaba a acertar cerca de un ochenta por ciento de los disparos.

Y hablando de aciertos... ¿Cuál es el porcentaje que debemos considerar como bueno? Pues mirad. Siempre se ha dicho que una buena marca es "partir con el campo", es decir, el cincuenta por ciento de las veces que dispares. Si disparas a diez bichos, debes acertar al menos a cinco. Esta marca no está nada mal, pero se puede mejorar bastante. Sin ánimos de presumir, mi compañero JUAN y yo casi siempre hemos hecho una media muy superior, sobrepasando, prácticamente siempre, el ochenta por ciento, aunque, también hay que decirlo, algunos días no hemos llegado ni a acertar un uno por ciento de los disparos ¡De todo hay!...

Recuerdo un día en que fuimos de conejos. Estuvimos toda la mañana pegando tiros, a perro puesto, y creo que logramos uno o dos conejillos. También habría que decir, en nuestro descargo, que Juan no había dormido nada aquella noche, y yo tan solo un par de horas escasas...

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