Hablando de

Caza
Menor

Trucos, mañas, consejos y anécdotas sobre el deporte de la caza

Caza del conejo

Ilustració de un conejo

Astuto, vivo, rápido, prudente. Estas y otras muchas más cualidades, todas ellas positivas, se le podrían aplicar a este simpático animal que, cuando abunda, hace las delicias de cualquier cazador siempre que disponga de un perro "medio aceptable".

Se podría decir que estos animalillos viven en todas partes, ya que igual los encuentras en el monte, que en junqueras, olivares o tierra de calma. En todo lugar donde pueda encontrar alimento y refugio rápido y seguro, ahí están ellos.

Siempre se ha oído decir..."Se reproducen como conejos", "Cría como conejos"...Pues sí, son muy prolíficos, y si no fuera por las enfermedades como la mixomatosis, neumonía, y por la enorme cantidad de predadores que se alimentan de ellos, se podrían convertir en verdaderas plagas. De hecho, a veces lo son.

Normalmente, el conejo sale de su madriguera al atardecer, aunque durante el día se le puede encontrar "encamado" en cualquier lugar cercano a su "boquete" (madriguera) y que le facilite una huida rápida en cuanto sienta algo que lo alarme o se vea perseguido.
Si quieres hacer una percha aceptable de conejos, hay que contar al menos con un buen perro (mejor perra) y con un par de buenas escopetas que lo atiendan.
Muchos cazadores gustan de salir a cazar esta especie con jaurías de perros. Yo nunca lo he hecho, es más, no me gusta la "MUCHA GENTE", ni "LOS MUCHOS PERROS". Estoy convencido de que uno o dos perros y uno o dos cazadores, son tan eficaces como media docenas de escopetas acompañando a una jauría de perros. En esta modalidad de caza es donde se hace real el dicho de que "la mucha gente, pa la guerra"...

Es este un claro ejemplo en el que se debe aplicar el SILENCIO de que hablábamos en el capítulo quinto. En este tipo de caza es fundamental no hablar, comunicarse por señas, gestos, o, como máximo con unos suaves silbidos, y sobre todo, sobre todo, NO TENER PRISA.
El conejo, en cuanto se sienta perseguido por el perro intentará esquivarlo, despistarlo, y por último, si no tiene más remedio, huirá por donde no haya NADA que pueda traducir como una "señal de peligro". El conejo es corto de vista, pero largo, muy largo de oídos. Si hablas, ten por seguro que te oirá, y si te oye, ya puedes esperar sentado, que por tu lado no pasará, a no ser que no tenga otra salida que tomar. Incluso en este caso, si te está oyendo, aguantará lo indecible antes de salir al descubierto. ¡Cuantos conejos se dejan coger por los perros antes de salir por donde han oído o notado la presencia de gente!

Un error que cometemos con frecuencia, sobre todo al principio, es el de mirar a los perros como si justo delante de ellos fueran a salir los conejos. Lo dicho, un error. El conejo saldrá más arriba, más abajo, pero rara vez por donde mismo están los perros. Esto es debido a que los conejos "se le corren" a los perros, es decir, se mueven hacia donde no están ellos, para intentar despistarlos y escapar.
Cuando estés cazando no mires a los perros, mira las SALIDAS de ese lugar. Los bordes de las junqueras y del monte bajo son sus salidas preferidas.
No esperes al conejo saliendo por un CLARO en un terreno al descubierto, vaya, en lo que llamamos "un pelaero", porque rara vez saldrá por allí a no ser que sea un camino obligado para llegar a su "boquete" o madriguera.

En cuanto lo veas salir de la mata, de la junquera o de la "albina", encárate la escopeta y dispara rápido, porque no te va a dar dos oportunidades de tirarle. Vaya por donde vaya, y se meta por donde se meta, dispárale. No intentes esperar a VERLO MEJOR, porque NO LO VERÁS y, sencillamente, lo perderás. Infinidad de veces hay que dispararle "TAPADO" es decir, cuando se ha metido en una mata o pasa por detrás de un matojo. El tiro del conejo es un tiro de reflejo, de instinto, de INTUICIÓN. Si está tapado por el forraje, hay que "intuir" por donde va y disparar. El ochenta por ciento de los conejos se matan así.
Ahora comprenderéis por qué defiendo el plomo del número SEIS para la caza del conejo. Es necesario un plomo fuerte, que ROMPA matas y que atraviese hierbas, y que, al llegar al animal, le haga el suficiente daño como para dejarlo allí. Si tiramos un plomo menudo, por ejemplo el ocho, el conejo tendrá muchísimas más posibilidades y oportunidades de escapar que con el del seis o, lo que es peor, de quedar herido y perderlo. Una pieza que queda herida es una pieza que termina muriendo, pero que tú no vas a "cobrar".

A veces ocurre, que un conejo que huye de los perros se planta a muy poca distancia del cazador que ha sabido estar callado sin delatar su presencia. Este es un momento precioso, porque lo tienes ahí, delante tuya, a menos de cinco metros, quieto, con las orejas tiesas... ¡Esto no es lo que yo esperaba! ¿Que hago? ¿Pues que vas a hacer?.. ¡Dispararle! Pero ojo, como le apuntes a él, lo tienes claro... Posiblemente no encuentres un trocito de conejo más grande que lo que abulta un "pinchito moruno" porque el tiro lo destrozará.
En este caso tienes que hacer lo siguiente: Apuntar al suelo y a tres o cuatro dedos por delante del conejo. Evidentemente, los plomos darán en el suelo y los rebotados, mas las piedrecillas que levante el tiro, serán suficientes para matar al conejo o, si no para matarlo, si al menos para atontarlo lo suficiente como para darle tiempo a los perros a "cobrarlo" (cogerlo).

No ahorres cartuchos cuando vayas de conejos. Si hieres alguno y ves que aún se mueve, vuelve a disparar. Un conejo herido se empieza a arrastrar y cuando menos te lo esperes se ha metido en un boquete (madriguera) y lo has perdido. Es una lástima, porque morirse se va a morir, y tú, por ahorrar un cartucho, lo vas a perder.
Tampoco te fíes si al disparar lo ves que cae muerto. Quédate mirándolo hasta que veas que en verdad, no se mueve. No te puedes imaginar los chascos que nos llevamos de vez en cuando con un conejo que creíamos muerto...

Normalmente, un conejo que huye prefiere hacerlo CUESTA ARRIBA que CUESTA ABAJO así pues, es bueno tener en cuenta esta circunstancia y empezar a cazar desde ARRIBA hacia ABAJO. ¿Y esto por qué? Pues sencillamente por su constitución. Si te fijas un poco verás que sus patas delanteras son muchísimo mas cortas que las traseras. Así con esa constitución, es mucho más fácil correr hacia arriba que hacia abajo. Además, desde arriba DOMINAS mucho mejor el terreno que desde abajo. Esto no quiere decir que el conejo no sepa correr hacia todos sitios y con la misma rapidez endiablada, pero la mayoría de los conejos que huyen, si pueden, lo hacen hacia arriba. Es curioso, pero es así.

Ya dijimos que el conejo oye más que ve, pero ojo, no vayamos a pensar que es ciego. Lo verdaderamente cierto es que si estas quieto y sin hablar, un conejo es capaz de meterse debajo tuya escabulléndose del perro que le sigue el rastro. Yo los he tenido a un metro de mis pies.

Cuando estés cazando en "POSTURA" (esperando en un sitio fijo a que salgan los conejos de unas junqueras o monte bajo) ten la precaución de colocarte detrás de una mata baja que pueda disimular tu figura de hombre, y SOBRE TODO, tus piernas y pies de hombre. Ten en cuenta que el conejo que pretendes matar hemos dicho que ve poco, pero, por el contrario, CONOCE PERFECTAMENTE el terreno en el que se mueve, y sabe las matas y, sobre todo, las sombras que hay en cada lugar, y a cada hora del día. Si en una de sus posibles huidas ve un par de piernas es decir, un bulto o una sombra desconocida donde no debían estar, ten por seguro que por ahí no saldrá. Ya sabes, busca en el terreno algo que te pueda servir de camuflaje.

Hasta aquí, hemos estado hablando de la caza del conejo, contando con los perros, pero sin ellos, la cosa cambia de la noche al día. ¡Y tanto que cambia!... Te faltará la emoción de oír "latir" a los perros (dar ladridos cortos) anunciando que han "tocao" un conejo (que ha estado muy cerca) y que siguen su rastro.
Faltará el "rastrillazo" (cuando intenta cogerlo con la boca y se le escapa). Y faltará, fundamentalmente ese momento cumbre que es el de "estar parando", "de muestra" (señalando inmóvil el lugar donde está un conejo a punto de arrancarse). Es como comparar un plato de paella con un plato de arroz blanco. La cosa es bastante distinta ¿verdad? Pues bien, de todas formas, y aunque sea más complicado, sigue siendo una caza divertida aunque se salga sin perros.
Si sigues unos cuantos consejos, podrás aprovechar el día y divertirte.
El principio de ir SIN PRISAS, aquí deja de ser un "principio" para convertirse en un "MANDAMIENTO" a cumplir a rajatabla.
Al asomarte a un "pecho" (un cerro), tendrás que hacerlo sin ruidos, muy despacio y "repasando" todas las matas que veas. Recuerda como tienes que hacerlo: te acercas a la mata, hasta que puedas tocar sus raíces con tus pies. Entonces mueves uno de los pies como si estuvieses apagando una colilla de un cigarrillo. Si hay un conejo en esa mata ten por seguro que saldrá. ¿Por qué? Como ya te referí antes, porque el roce de tu pié en el terreno se asemeja enormemente al de una culebra, al de un meloncillo, al de un hurón, y ante ese roce, que es sinónimo de MÁXIMO PELIGRO, no hay más solución que "poner tierra de por medio". Fíjate si es efectivo el truco que si le das una patada a una mata en la que hay un conejo encamado, tendrás un cinco por ciento de posibilidades de que se arranque, ahora bien, con el roce de tus pies sobre el terreno, ese porcentaje puede alcanzar un noventa por ciento.
En los pequeños arroyos y en las pendientes abajo será conveniente que dejes rodar algunas piedras, sobre todo "terrones", porque al chocar y deshacerse barrerán mucho más terreno de forma "no brusca". Tendrás que andar hacia derecha e izquierda, parándote muy a menudo. Todo muy lentamente, recreándote en el terreno, y dedicándole a un sitio que merezca la pena, todo el tiempo que necesite. Olvídate de los grandes arroyos, porque en ellos, sin perros, perderás el tiempo. Los grandes arroyos y las grandes junqueras necesitan muy buenos perros, pocos, pero muy buenos. Es distinto a cazar con perros. Con perros ellos son los encargados de hacerlo casi todo. Tú tan solo eliges el terreno y el TIEMPO (que no es poco...). Sin perros el que tiene que hacerlo todo eres tú mismo. Si lo haces bien, es muy bonito porque te vas a RECREAR en la naturaleza al ir observando cada detalle y, sin duda, descubrirás "un campo" muy distinto al que estás acostumbrado a ver.

En toda mi vida de cazador, he tenido solo dos perras que fueran capaces de cazar, ellas solas, una junquera como una piscina de grande, o echar fuera todos los conejos que hubiera en un arroyo. Las dos se llamaron MANCHA. Una me duró doce años. La otra diez (ya os he hablado de ellas anteriormente). Nunca las olvidaré. Entre mi amigo JUAN, "la Mancha" y yo, formábamos un trío que mataba bichos a "punta pala". Pero claro, como dice JUAN: "¡La Mancha, era mucha Mancha!..." En el capítulo dedicado a los perros, no tendré más remedio que hablar de ellas, y me gustará hablar de ellas...

Otra posibilidad de caza sin perro, es el RECECHO.

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