Hablando de

Caza
Menor

Trucos, mañas, consejos y anécdotas sobre el deporte de la caza

Caza de la codorniz

Ilustración de la codorniz

¡Años hace que no mato una codorniz!
Mis primeras cacerías fueron de codornices, en la vega granadina, acompañando mi tío Antonio, un viejo cazador de setenta y dos años que era capaz de "reventarme" en el campo. Entonces yo tenía dieciséis.

Aquello me gustaba, sobre todo por lo que tenía de "RITO". Eran "otros tiempos"... La víspera, a eso de las siete de la tarde, nos sentábamos, mi tío Antonio y yo, en la mesa de camilla de la salita de estar, y nos poníamos a "recargar cartuchos"...
Mi tío sacaba una caja grande de lata, y de ella, todos los bártulos necesarios para tan delicada labor: pistones, atacador, tacos de fieltro, pólvora y plomos. En una talega guardaba las vainas vacías. Algunas de ellas remendadas con "papel de pegar", de ese que había que ensalivar antes de pegarlo, (creo que lo pedía en Correos, de los rebordes que sobraban de los sellos porque por aquel entonces no había papel CELLO...
Mixto, pólvora, taco, perdigones, tapilla, redondeadora y... ¡cartucho listo!

Teníamos que llevar un artilugio extraño, que aún conservo, y que servía para sacar las vainas de los cañones cuando se "atoraban", o se rompía el casquillo, quedando la vaina dentro del cañón. ¡Qué tiempos! Yo tiraba cartuchos nuevos, porque para mi escopeta, mejor dicho, mi "escopetilla", una de doce milímetros, esos cartuchillos, tan finos, eran dificilísimos de recargar.
Salíamos de madrugada, sin haber siquiera despuntado el sol. Comprábamos unas "jayuyas" (torta típica granadina de cabello de ángel) y comiéndonos aquella torta enfilábamos hacia las afueras de Granada por el "Camino Purchil".
¡Cuando paso ahora por aquellos sitios me cuesta reconocerlos de tantos bloques de apartamentos que han construido! ¡Con la de codornices que yo he matado allí!... Recorríamos todos los rastrojos y las hazas de cebolla, remolacha, tabaco que son los lugares que más les gustan a las codornices. Al final de la jornada llevábamos colgadas quince o veinte que mi tía MARIA preparaba como nadie.

Las hazas de cebolla, remolacha y los rastrojos son muy fáciles de cazar, sobre todo si dispones de un perro de muestra, pero las de tabaco son las más difíciles, con esas hojas tan "pegajosas" y la dificultad de las codornices que se arrancan justo por encima de las matas que, a veces, son tan altas como tú mismo.
La caza de la codorniz se hace con "las frescas", la de la mañana y la de la tarde, y siempre en los sembrados en los que abunde el riego, pegado a los arroyos, o donde haya verde y frescura.
La codorniz tiene un vuelo que se puede calificar de NO FUERTE, pero a la vez de difícil de acertar, porque nunca vuela en línea recta. Al arrancar, dibuja algunas piruetas (en zig-zag) hasta que sigue su camino describiendo, prácticamente siempre, una línea curva.
Hay que tirarlas con plomo del DIEZ, no más, aunque hay quienes utilizan, incluso, hasta el número ocho.
Si dispones de un aceptable perro de muestra echarás unos ratos maravillosos, porque es una caza tranquila, sobre terreno fácil. Como siempre, las prisas hay que dejarlas en casa...

Recuerdo que, con mi "escopetilla" (una antigua obra de arte que aún conservo) acertaba bastante, e incluso le ponía, de vez en cuando, algún "bigote" a mi tío Antonio. (Un bigote es acertar tú a la pieza que otro ha fallado inmediatamente antes)
Como en todas las cacerías, aquí también hay sus "artes prohibidas": Las fundamentales son la RED y el reclamo. Ambas tienen la misma base, SABER MANEJAR el pito-reclamo de la codorniz...
Es una especie de FUELLE que se acciona a golpecitos suaves y que imita el canto de la codorniz, o que sirve para "localizar" donde puede haber una.
La caza de la codorniz con red ya precisa de más arte, porque al de saber tocar el reclamo, se une el de "saber meter a la codorniz" bajo la red. Os lo explico (porque lo he hecho):

Se trata de una red fina (de poco peso), de color verde, que se extiende sobre las espigas de trigo verde de los trigales. La red cubre unos tres metros cuadrados (las hay de muchos tamaños, pero ésta es la normal). A unos cuatro pasos de la red se coloca el cazador que empezará a tocar el reclamo suavemente. Es un sonido difícil de describir. Es una especie de "RB,RB,RB", rápido y poco distanciado. Si hay codornices, rápidamente contestarán e incluso emitirán una especie de "maullido doble". Se llama así, maullido, porque se asemeja muchísimo a eso, a un maullido doble... "MIAU,MIAU"... Poco a poco, distanciando los toques, se va consiguiendo que la codorniz se acerque al lugar donde tenemos extendida la red. El noventa por ciento de las veces lo hacen "apeonando", el resto volando. Cuando calculamos bien que el canto de la codorniz, o sus "maullidos", suenan bajo la red, nos levantamos, súbitamente, haciendo ruido entre el trigo. Esto asustará a la codorniz que levantará el vuelo y se enredará con la red quedando aprisionada. Ni que decir tiene que, si no calculamos bien, podemos provocar que se levante fuera de la red y que se vaya, dejándonos con dos palmos de narices. Este es uno de los peligros. El otro es que te pillen los guardas, porque está prohibido cazarlas así, además que, cuando se puede llevar a cabo esta modalidad de caza, la VEDA aún está echada. Con eso os lo digo todo... Eso sí, no se puede negar que es muy emocionante, mucho más que el reclamo de perdiz.
Estas codornices, vivas, interesan mucho para poder "enseñar" a nuestros cachorros de muestra. Normalmente, la gente utiliza codornices de granja de las que se pueden comprar en las pajarerías, pero no os lo aconsejo, porque no tiene ni punto de comparación el "tufo" (olor) de las de campo con las de granjas. Las de campo huelen "a limpio" y "a campo". Las de granja huelen a "saco de pienso y a excremento de codorniz", porque están todo el día pisando sobre sus propios excrementos. Es curioso cómo, un perro que cobra una codorniz de campo, la lleva en su boca el tiempo que haga falta, sin embargo, cuando se trata de una de granja, la suelta enseguida, abandonándola de momento, incluso aunque sólo esté herida. Tampoco a ellos les gusta su olor...

Decía al principio que hace muchísimo tiempo que no mato una codorniz, y así es. ¿Y eso? Pues sencillamente porque en la zona donde yo vivo NO HAY, mejor dicho, no hay suficientes como para poder "hacer una percha" medio aceptable. La verdad, yo no salgo de codornices para matar una o dos. Me ocurre con ellas como con las tórtolas. Cuando se caza una especie de "PASO" como pueden ser las codornices, las tórtolas, los zorzales o las torcaces, si no se logra cobrar de media docena para arriba, la verdad, es que no merece la pena. Alguno se preguntará el por qué de que no haya codornices si antes las había. Pues muy sencillo: Las codornices necesitan frescura, necesitan tierra de regadío y, fundamentalmente, necesitan FORRAJE en el que esconderse, y, últimamente hay poco forraje en los campos.
Hace años, se segaban los trigos de forma muy distinta a como se hace ahora. Quedaban unos "rastrojos" altos y espesos que eran un magnífico refugio para las especies. Hoy día no. Hoy, los rastrojos se cortan a ras de tierra, sin posibilidad alguna de que quede el más mínimo rastrojillo donde poder esconderse animal alguno. Esto para la codorniz es terrible y, lógicamente, cambia de lugar.

Copyright ® 2013 | www.hablandodecazamenor.es | CWM Informática