Hablando de

Caza
Menor

Trucos, mañas, consejos y anécdotas sobre el deporte de la caza

¿Cómo se debe andar y estar en el campo?

A esta pregunta se podría contestar sencillamente así:
ANDAR: despacio.
ESTAR: callados, y siempre preparados.

Al campo no se va a correr y, mucho menos cuando se lleva una escopeta en las manos. Hay que andar DESPACIO, SIN PRISAS, con alguna que otra PAUSA para mirar a derecha e izquierda, e incluso volviendo a veces sobre nuestros propios pasos. Como decimos aquí en Andalucía, "HAY QUE DARLE TIEMPO AL TIEMPO"... ¡Y nunca mejor dicho!

Hay que darle TIEMPO al perro para que "bata" el terreno. Para que vuelva una o otra vez a "repasar" esa junquera, esa mata, ese rastrojillo en el que lo hemos visto "caliente" (que ha olido algo).
Hay que darle TIEMPO a esa perdiz que está "aplastada" (quieta en el suelo) para que decida "arrancarse o levantarse" (echar a volar).
Hay que darle TIEMPO a esa liebre que está "encamada" (echada) para que "salte", "se arranque" (eche a correr).

RECORDAD SIEMPRE: "CON PRISAS NO SE CAZA".

Más de una vez, y más de veinte, he podido comprobar que las prisas son malísimas compañeras de la caza. En más de una ocasión hemos visto mi compañero, JUAN "EL DITERO", y yo, como ha pasado una partida de cazadores con una jauría de perros por un barranco, a "toa pastilla", y tan solo han matado un conejo o dos. Hemos esperado media hora, y hemos entrado nosotros en ese mismo barranco con dos cosas: con LA MANCHA, una soberbia perra "garabita" (mezcla de dos razas) y con TRANQUILIDAD... Con estos dos elementos, al final del barranco, llevábamos más de una docena de conejos matados. Lo dicho: ¡No se puede ir con prisas!...
Lógicamente, después de pasar por el barranco en un sentido, hay que volver a repasarlo en el otro, el contrario, porque siempre hay conejos que "se corren" (se escapan) y vuelven al sitio en el que estaban, como hacen el setenta por ciento de las veces.

"No se caza más por recorrer más terreno, sino por REPASAR y CAZAR BIEN el terreno que se recorre".
Una liebre, un pájaro, un conejo, se queda "aplastado" (escondido) donde menos te lo puedes imaginar. Debajo de un terrón, de una pequeñísima matilla, de un montoncito de hojarasca, de un rastrojillo... Donde menos te lo pienses.

En más de una ocasión he visto a una perdiz, una liebre, o una codorniz, aplastada, justo al lado de mi bota, a punto de pisarla y sin arrancarse (levantarse). En estos casos siempre he hecho lo mismo: Me he retirado, sin perderla de vista, a una distancia apropiada y, CON LA ESCOPETA BAJA, es decir, sin tenerla encarada y preparado para disparar, he forzado a levantarse al animal. Nunca, nunca se debe disparar sobre un animal quieto en tierra.
Una vez disparé sobre una perdiz que "apeonaba" (andaba) sin "haberse arrancado" (sin echar a volar).Todavía lo lamento y me avergüenzo de ello. Lo hice una vez, y...¡Nunca más!

Si se va cazando sin perro la cosa me la pones aún peor. Entonces, la marcha debe ser muchísimo más lenta. No se puede andar en línea recta. Hay que andar en zig-zag. Es necesario pararse. Volver sobre los pasos. Mirarlo todo, registrarlo todo.
"Patear las matas", pero no a base de "darles patadas" literalmente no, eso no sirve de nada. Patear una mata es acercarse a la mata y, poniendo un pié justo pegado a sus raíces, moverlo como si "apagáramos un cigarrillo" que acabáramos de tirar al suelo. Ante este movimiento que he descrito, el bicho que haya en esa mata se levanta al momento y sale de ella. Es muy efectivo. Compruébalo.
Y esto ¿Por qué? Sencillamente porque un "posible enemigo" de esa presa que está echada al abrigo de esa mata, nunca vendrá destrozando matas ni pegando patadas, pero sí arrastrándose y procurando hacer el menor ruido posible al acercarse. Ese rozar de nuestra suela con la tierra se asemeja a un rastrear de una serpiente o al de un zorro o un perro. Con una patada a la mata, lo único que podemos conseguir es que el bicho se "aplaste" mas aún de lo que está ante ese ruido desconocido y que no salga, aunque de la patada hayamos roto media mata y de paso nos hayamos hecho daño en el pié... Pregunto: ¿Qué animal va rompiendo matas por el monte?... Eso es, ninguno. Pues, si no lo hacen los animales... ¿Por qué lo hacemos nosotros?...

Lo de detenernos, pararnos, es por lo siguiente: Cuando vamos en dirección a una liebre "encamada", un conejo, o un pájaro, muchísimo antes de que lleguemos a ellos, ellos ya nos han visto y oído a nosotros. Se aplastan, mimetizándose (confundiéndose) con el suelo y esperando a que pasemos de largo sin descubrirlos. Si andamos y seguimos andando, pasando de largo, siguen donde mismo estaban, y "aquí no ha pasado nada"...Pero, si cuando estamos cerca de ellos, a unos pocos metros, se nos ocurre pararnos un momento, esto es interpretado por estos animales como una señal de haber sido descubiertos, e intentarán salir huyendo levantándose o arrancando el vuelo. Será nuestra oportunidad de dispararles.
Cuando veáis un cazador andando de una forma extraña en el campo, como "no sabiendo hacia donde va" yendo a derecha y a izquierda, parándose, volviendo a arrancar, o volviendo sobre sus pasos, no penséis nunca que está borracho o loco, no, nada de eso, ESTÁ CAZANDO y además, podéis asegurar que está cazando bien y que sabe muy bien lo que se hace...

Todos los cazadores podemos contar aquella ocasión, o anécdota, en la que, cuando nos detuvimos en nuestra marcha y nos disponíamos a orinar, o mientras orinábamos, se nos arrancó aquella liebre o aquél pájaro pillándonos totalmente desprevenidos... Como esto a mi también me ocurrió en alguna ocasión, siempre que paro a orinar, o por cualquier otro motivo, lo hago sin dejar de estar atento a lo que pueda pasar, y teniendo la escopeta preparada...
En dos ocasiones, esta precaución se ha visto recompensada, porque he matado una liebre y un conejo en esas circunstancias tan, digamos, "curiosas"... ¡Lástima que no hubiera habido una cámara de vídeo por ahí cerca para poderlo haber grabado, porque la escena era para grabarla!.. Parece de chiste, pero lo cuento tal y como ocurrió.

Mi compañero JUAN, "el ditero", que se ha criado en un cortijo y es un magnífico cazador, dice que los animales, además de tener sus costumbres y sus querencias, tienen también su "INTELIGENCIA", y nosotros, lo que debemos hacer, es PONERNOS EN SU LUGAR y "pensar" y "reaccionar" como ellos lo harían. No deja de tener su razón porque estos animales que intentamos cazar se comportan de forma muy parecida a como lo haríamos nosotros mismos, los humanos, si viviéramos en pleno campo. ¡Vamos a comprobarlo!...

En un día de viento frío, cualquiera de nosotros, buscaría el respaldo de un cerro donde poder descansar evitando el viento de cara... Una liebre lo hace igual.

Si el día fuera caluroso, nos pondríamos en el borde del cerro para recibir una ráfaga de aire fresco que, además de refrescarnos, nos quitara de en medio a esas posibles e incómodas moscas, que siempre hay en el campo, y que acuden en cuanto nos sentamos (dicho sea de paso, de no se sabe donde...) La liebre y el conejo hacen lo mismo.

En un día de sol buscaríamos una sombra donde tumbarnos...
Ellos hacen igual.
En un día de verano, de esos en los que se pone "Lorenzo" a calentar "a modo", buscaríamos unas junqueras frescas donde refugiarnos... Ellos también.

En un día de lluvia abandonaríamos el campo embarrado, en el que no podemos casi andar, e iríamos a un terreno duro y lo más seco posible... La liebre y el conejo hacen lo mismo.

Al amanecer, procuraríamos ponernos "cara al sol" para aprovechar el calorcito de los rayos del sol naciente... Ellos también.
Como veis, mi amigo JUAN lleva bastante razón al decir que tenemos que actuar como ellos mismos lo harían. ¿O no?
Todo esto nos indica que, si queremos tener más posibilidades de encontrar ese "bicho" que buscamos, debemos hacerlo CON LÓGICA...

¿Quién va a buscar una liebre, en un día de frío, en la umbría de una loma? Pues lógicamente nadie. Si hay que buscarla, habrá que hacerlo donde den los rayos del sol y donde no pegue el viento frío.

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